


Apareció en 2008, lleva cuatro ediciones -aparte de la edición argentina que hizo Editorial KIER, con el nombre de LOS DOCE SIGNOS ASTROLÓGICOS-, y sigue leyéndose y releyéndose. Me demoré 30 años en prepararlo, investigando los misterios arquetípicos allí descritos; pero, sobre todo, en desarrollar mi propia síntesis y comprensión de la luz y sombra del alma, inseparable de su urgente alquimia de felicidad. Toma tiempo destilar el saber y hacerlo propio.
La escritura misma me ocupó 3 laboriosos años, ayudado inmensamente por la mirada exigente de mi generosa editora, Delia Vergara. Me hace feliz que una enseñanza profunda y paradójica como es la de la sabiduría de los doce arquetipos del Zodíaco esté resultando tan útil e inspiradora para quienes trabajan su propia alma. Ése era, por supuesto, el propósito.
El libro viaja desde la simplicidad entusiasta de la ardiente energía del primer signo, ARIES, hasta la complejidad multidimensional y sutil del último de la Rueda, PISCIS. Se trata de un viaje de doce estaciones, doce trascendentales e intensas aventuras, adonde vamos encontrando el sabor universal de nuestra esencia -que contiene todos los signos- y el gusto personal e intransferible de las peculiaridades únicas de nuestra encarnación, con su fascinante subjetividad, configuradas como destino en la propia carta astral.
Leerlo de cabo a rabo es confirmar la epopeya completa del alma, el trayecto luminoso que recorremos como una flecha vulnerable surcando el secreto espacio interior. El espejo cósmico revelándonos el sentido y la perfección del camino que recorre el alma para hacerse consciente.
Pero también sirve leerlo en el orden que dicta la curiosidad: primero voy al capítulo sobre mi propio signo solar, luego al de un ser muy querido, después al de otros más. Se totaliza así, gradualmente, un puzzle de significados y resonancias abriendo vivencias cada vez más asombrosas, sincronías cada vez más mágicas: vamos saliendo de lo conocido.
Tantas cosas me han gustado tanto en los relatos que han hecho los lectores de su experiencia con mi libro. Entre ellas, dos que me llegan especialmente al corazón: una, cuando personas me cuentan que leyéndolo se han reído mucho, pero que también, inesperadamente, han llorado. Otra, que me da mucha esperanza. Varias veces, parejas me han confesado que tienen el libro en el velador, y que, ciertas noches, se leen en voz alta el uno al otro algunas páginas. ¡Me siento haciendo un aporte a su amor!
¿Qué más podría querer quien escribe?
«Los signos del Zodíaco inquietan al alma con resplandores simbólicos y una misteriosa invitación a alinearse con el Universo. Cada uno de nosotros sabe que nació irreversiblemente conectado con cada uno de estos doce enigmáticos arquetipos, y, escéptico o no, intuye en ello una profundidad de significados relevantes a la propia identidad. Gonzalo Pérez, psicólogo transpersonal de vasta trayectoria, esclarece en este libro excepcional las dimensiones de experiencia interior correspondientes a cada una de estas doce vocaciones del espíritu. Y describe cómo el alma, siempre inspirada por anhelos de plenitud para sí misma y para la Humanidad, realiza su viaje de completación por esta Rueda de la Fortuna del existir.»
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Editorial Catalonia
